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CIVILIZACIONES ANTIGUAS
- INCAS -

Cómo a todas las personas que nos interesa el fenómeno Ovni, no puede dejar de asombrarnos los grandes misterios que encierran las antiguas civilizaciones terrestres en su posible relación con una cultura extraterrestre.

Hay una amplia bibliografía al respecto y es mi intención en esta página no analizar los hechos sino solamente mencionarlos y ocasionalmente transcribir textualmente lo que nos ofrecen los distintos investigadores sobre el tema; que muchas veces por no poder conseguir sus obras y/o por los costos que ello insume, no se tiene acceso a tan valiosa información. Es por ello que quiero brindar en este espacio un resumen de hechos y pasajes. Pues estoy seguro que el lector interesado en el tema, agradecerá esta informacion y los atesorará, porque la misma está extraída de distintos libros y autores, varios de ellos desaparecidos del mercado, y que por este medio y resumidos llegan a su conocimiento.

Iniciaremos el camino, sabiendo que es lo que se dice de las antiguas culturas de nuestro continente, especialmente de América central y América del sur, ustedes recuerdan a los Incas, a los aztecas, mayas, etc. De todos ellos existen aún (y esto no es necesario demostrarlo) muestras de sus antiguas culturas, mitos y leyendas de las cuales no se conoce todavía el límite de las fantasía y la realidad.

Cerca del lago Titicaca, en Bolivia, cuna de la antigua civilización Incaica, a unos 4000 metros de altura sobre el nivel del océano pacífico, se encuentran las ruinas de construcciones ciclópeas constituidas por gigantescos bloques de piedra. Son los restos de varias ciudades superpuestas una a una, vestigios de una civilización muy desarrollada que hace unos 300.000 años estaba establecida en la Cordillera de los Andes. Y como es sabido, según la leyenda de los indígenas, la misteriosa ciudad de Tiahuanaco fue levantada en una noche, y el antiguo estado de los Incas fue fundado por unos extranjeros misteriosos, unos gigantes de piel blanca, barbudos de cabellos rubios y ojos azules, que llamaban "hijos del sol" ¿..quiénes eran..?.

La leyenda dice que llegaron del cielo para difundir allí su civilización e impartir sus conocimientos a los nativos. Los conquistadores españoles que sometieron a los Incas, refieren en sus memorias que ellos se atenían a antiguos principios no religiosos: trabajo obligatorio para todos (el mismo soberano trabajaba el campo que se le había adjudicado), pena de muerte para los que no trabajaban, desprecio por las riquezas, uso del oro con fines exclusivamente técnicos, pan gratuito para todos... y puede agregarse que aquellos que llegaban a cierta edad, podían retirarse y la comunidad se encargaba de su subsistencia.

Los Incas eran, pues civilizados. Además, en su lengua figura la palabra "hierro" y hay motivos para pensar que tenían "altos hornos", de todos modos conocían numerosas aleaciones de bronce.

Las piedras de las ruinas antes mencionadas presentan pruebas técnicas de trabajo que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo y que la humanidad no ha vuelto a conocer. Una de las estatuas, tallada de una sola pieza, tiene más de siete metros de altura y pesa 10 toneladas. Hay otra piedra de casi nueve toneladas, es un monolito de tres metros de altura, en cuyas seis caras están talladas inexplicables muescas.

Asimismo, existen docenas de estatuas monolíticas de similar estructura, y resulta difícil concebir la forma en que fueron transportadas a una altura semejante, ya que por aquellos alrededores no hay canteras.
El modo de trabajar la piedra es también único. Hay pórticos de 3 metros de altura, 4 de anchura, medio metro de grosor, y tallados en una sola piedra, en la que la puerta y las falsas ventanas han sido cortadas con el cincel , y las esculturas del friso esculpidas en la misma roca, su peso es de más de 10 toneladas.

Otra estatua esculpida también en una sola piedra, tiene 8 metros de alto y uno de espesor, pesando 20 toneladas. Hay otras partes de la muralla que pesan sesenta toneladas, y para sostener otros muros formados por piedras más pequeñas, hay bloques de granito de más de 100 toneladas hundidos en la tierra.

Pero, ¿qué sentido tienen esas construcciones y monolitos ciclópeos?, realmente es un gran enigma. Muchos estudiosos de las civilizaciones antiguas, aventureros y/o historiadores han destacado en innumerables oportunidades, los enigmáticos aspectos que tienen estas misteriosas civilizaciones indígenas.

De algunas de sus crónicas se puede extractar lo siguiente: don Diego de Alcobaca describe: "entre los edificios de Tiahuanaco a orillas del lago existe una plaza de 24 metros cuadrados, tiene adosada a uno de sus lados una sala de 14 metros de longitud. Tanto la sala como plaza están formadas de una sola pieza. Una verdadera obra maestra tallada en la roca... hay también muchas estatuas de hombres y mujeres, los cuales son de rasgos tan perfectos que parecen vivos".

Dice Jiménez de la Espada, que uno de los edificios de la ciudad es una de las maravillas del mundo. Grandes bloques de piedra de 37 pies de largo por 15 de ancho, estaban unidos sin cal ni mortero, con precisión tal que sus límites apenas se advertían a simple vista. Los hombres que habitaron Tiahuanaco eran también peritos en la instalación de canalizaciones, la ciudad más antigua del mundo disponía de una complicada red de traída y recogida de aguas por la que se abastecía de agua fresca de las alturas, y disponía de otras canalizaciones que se supone servían para regar jardines.

Además, los Incas conocían como fabricar cobre puro con el que modelaban clavos que les permitían sujetar bloques de las construcciones, lo que hoy llamamos remaches. Sabían también pulir y bruñir el metal, conocían la fundición de molde perdido, la soldadura y el plateado, el martilleo y el repujado. Todo lo que se encontró en Tiahuanaco y lo que se conserva en museos, prueba plenamente que la gigantesca ciudad fue un centro técnico y artístico de importancia.

El norteamericano Hyatt Verrill , que ha consagrado 30 años de su vida a estudiar las civilizaciones desaparecidas de la América Central y de la América del Sur, dice: "la altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro planeta... aquello no es la Tierra, es Marte. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar. Algunas precisiones recientes se inclinan a pensar que allí vivían hombres hace treinta mil años. Seres humanos que sabían trabajar los metales, que tenían observatorios y poseían una ciencia que les capacitaba para efectuar obras que son casi imposibles con los medios actuales; algunas de las obras de irrigación serían a duras penas realizables con nuestras perforadoras eléctricas. Y ¿porqué unos hombres que no utilizaban la rueda construyeron grandes carreteras pavimentadas?. Creo que los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pasta radioactiva".

También el gran marino Cristóbal Colón , en uno de sus escritos que está fechado 6 de noviembre de 1492, detalla lo siguiente: "contaron mis mensajeros que después de una marcha de doce millas habían llegado a una aldea como de unos mil habitantes. Los indígenas los recibieron con grandes muestras de afecto y los hospedaron en sus más bellas nabsuibes; los llevaron en hombros, les besaron las manos y pies e intentaron hacerles comprender que ya sabían que los hombres blancos eran los enviados de los dioses. Hasta cincuenta hombres y mujeres insistieron en regresar con ellos al cielo de los dioses eternos".

Esta fue la general acogida que dispensaron a los conquistadores españoles los habitantes del nuevo mundo. El buen recuerdo del dios blanco allanó el camino de los descubridores. Los indios de la América central y de la América del Sur, tenían un recuerdo común: el de que en la lejana prehistoria unos hombres blancos, altos , rubios, barbudos , y de ojos azules, se unieron a los indígenas y les enseñaron la ciencia, la técnica y las sabias leyes de su avanzada civilización.

Un día desaparecieron repentinamente, pero prometieron volver. No es, pues, extraño que los nativos que vivían con la esperanza puesta en el regreso del dios blanco, vieran en los españoles su representación, y que tomándoles por los auténticos dioses blancos les colmaran de atenciones.

El Inca Garcilaso de la Vega en el año 1560 nos cuenta que las tradiciones andinas de América del Sur refieren que hace muchos miles de años, "una nave del espacio más brillante que el sol", aterrizó cerca del lago Titicaca; de dicha nave salió una mujer que venía de la gran "estrella esplendorosa" (¿Venus?) Y que se llamaba orejona. Tenía los pies como los humanos, pero las manos palmípedas, con solo cuatro dedos, y la cabeza en forma ovoide, casi puntiaguda, con grandes orejas. Los "orejones" eran considerados entre los Incas como los iniciados en los misterios del culto. Los dioses de la antigüedad tenían siempre orejas grandes, las mujeres aún llevan pendientes, que originariamente tenían la misión de agrandar el lóbulo de la oreja, como los dioses antiguos. Según la tradición, orejona, con piedras negras traídas de su planeta, construyó el primer templo de la isla del sol.-

 

Fuente:
- Platillos Volantes en la Antigüedad - Eugenio Danyans - Editorial Pomaire - pag. 31/35 y 38/44
- Enciclopedia "CICLOPE"- tomo I